ALCOHOL

Mi pareja o un familiar bebe demasiado: señales y cómo abordar el problema

Cuando el consumo de alcohol de alguien cercano empieza a afectar a toda la familia

A veces la primera persona que se da cuenta de que algo está cambiando no es quien bebe.

Es su pareja.

Un hijo.

Un hermano.

Un padre o una madre.

Empiezan a aparecer situaciones que antes no existían:

bebe con más frecuencia,

le cuesta parar una vez que empieza,

está más irritable,

minimiza cuánto ha bebido,

hay discusiones que se repiten,

o simplemente toda la familia comienza a estar demasiado pendiente del alcohol.

Y surge una pregunta difícil:

“¿Qué puedo hacer si él o ella no reconoce que existe un problema?”

En CICAMA Valencia también pueden consultar familiares o personas cercanas que necesiten orientación sobre cómo afrontar esta situación.

Podemos ayudar a ordenar lo que está ocurriendo, identificar señales que conviene vigilar y valorar cómo abordar la conversación y los siguientes pasos.

Primera consulta informativa gratuita

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CICAMA Valencia · Centro médico autorizado

Si posteriormente consulta también la persona que bebe, podemos realizar una valoración médica individualizada de su consumo de alcohol, trabajar los factores relacionados y realizar intervención breve cuando esté indicada.

En este trabajo utilizamos el Método Acquistapace, una experiencia multisensorial y no farmacológica orientada especialmente a hábitos, ansiedad, impulsividad, automatismos y regulación emocional.

Cuando el alcohol afecta a toda la familia, la familia también puede pedir orientación

No es necesario esperar a que la persona que bebe reconozca el problema para empezar a actuar.

Orientación familiar · Valoración médica · Método Acquistapace · Seguimiento

¿Qué señales suele detectar primero la familia?

No siempre empieza con una situación extrema.

Muchas veces son pequeños cambios que se van acumulando.

Puede preocupar que la persona:

beba con más frecuencia que antes, necesite alcohol para relajarse o dormir, beba más de lo que había previsto, tenga dificultades para detenerse, cambie de humor cuando ha bebido, o prometa reducir el consumo y vuelva rápidamente al mismo patrón.

También pueden aparecer discusiones familiares, deterioro del sueño, problemas laborales, ausencias, accidentes, conductas impulsivas o menor interés por actividades que antes eran importantes.

La preocupación de la familia también es información relevante.

No hace falta esperar a que ocurra algo grave para plantearse una consulta.

“Dice que no bebe tanto”

Esta situación es muy frecuente.

La familia puede estar preocupada mientras la persona responde:

“Todo el mundo bebe.”

“Solo tomo unas copas.”

“Cuando quiera lo dejo.”

“Estáis exagerando.”

Entrar continuamente en una discusión sobre si alguien es o no “alcohólico” suele resultar poco útil.

Puede ser mejor hablar de situaciones concretas:

“Últimamente estás bebiendo prácticamente todas las noches.”

“Habías dicho que tomarías una copa y terminaste bebiendo mucho más.”

“Cuando bebes discutimos continuamente.”

“Nos preocupa que necesites alcohol para relajarte.”

No hace falta poner una etiqueta para reconocer que algo está generando problemas.

¿Cómo hablar con alguien sobre su consumo?

Elegir el momento importa.

Intentar mantener una conversación importante cuando la persona está intoxicada, enfadada o en medio de una discusión suele dificultarlo.

Es preferible buscar un momento tranquilo y hablar desde hechos concretos.

En lugar de:

“Eres un alcohólico y tienes que dejarlo.”

puede ser más útil:

“Me preocupa cómo está cambiando tu forma de beber y cómo nos está afectando.”

O:

“No quiero discutir sobre etiquetas. Me gustaría que valoráramos qué está ocurriendo.”

El objetivo de esa primera conversación no tiene que ser conseguir inmediatamente una promesa de abstinencia.

Puede ser simplemente abrir la posibilidad de revisar el consumo.

Ayudar no significa justificar todas las consecuencias

Cuando queremos a alguien es fácil intentar protegerlo.

Llamar al trabajo diciendo que está enfermo.

Ocultar lo ocurrido a otros familiares.

Resolver continuamente problemas derivados de haber bebido.

Aceptar disculpas sin que nada cambie.

O asumir responsabilidades que corresponden a la otra persona.

A corto plazo esto puede reducir el conflicto.

Pero también puede hacer que resulte más difícil ver las consecuencias reales del consumo.

Ayudar significa acompañar.

No necesariamente hacer desaparecer una y otra vez todas las consecuencias del alcohol.

También es importante establecer límites

Cada familia es diferente, pero pueden existir situaciones que requieran límites claros.

Por ejemplo:

“No voy a subir al coche si has bebido.”

“No quiero discutir contigo cuando estás bajo los efectos del alcohol.”

“No voy a justificar determinadas conductas delante de los niños.”

“Quiero que busquemos ayuda porque esta situación está afectándonos.”

Los límites no son castigos.

Son una forma de proteger la convivencia, la seguridad y el bienestar de quienes también están viviendo la situación.

Cuando hay hijos

Los niños y adolescentes pueden percibir mucho más de lo que los adultos creen.

Cambios de humor.

Discusión entre los padres.

Promesas que no se cumplen.

Situaciones impredecibles.

Vergüenza.

O la necesidad de estar continuamente pendientes de cómo se encuentra el adulto.

No es necesario proporcionarles información que no corresponda a su edad, pero tampoco conviene hacerles responsables del problema ni colocarlos en el papel de vigilar, proteger o convencer a quien bebe.

Su seguridad y estabilidad deben seguir siendo prioritarias.

“Bebe porque está nervioso, triste o preocupado”

En algunas personas el alcohol empieza a utilizarse como una forma de regular emociones.

estrés → alcohol

ansiedad → alcohol

problemas → alcohol

dificultad para dormir → alcohol

La familia puede observar perfectamente esta asociación.

Y esto es importante porque modificar el consumo puede requerir trabajar también qué está ocurriendo emocionalmente antes de beber.

Desde CICAMA podemos trabajar ansiedad, estrés, sueño, impulsividad, hábitos y regulación emocional.

Método Acquistapace

Trabajar aquello que está haciendo difícil el cambio

Cuando la persona que bebe decide consultar, el Método Acquistapace forma parte activa de nuestro enfoque.

Consiste en una experiencia multisensorial y no farmacológica que utilizamos especialmente para trabajar:

ansiedad, impulsividad, automatismos, hábitos, estrés, regulación emocional y sensación de control.

Las sesiones son individuales y se adaptan a cada persona.

No planteamos todo el proceso como una simple cuestión de:

“Tienes que tener fuerza de voluntad.”

Buscamos comprender qué factores están manteniendo determinadas conductas y qué aspectos conviene trabajar para facilitar el cambio.

¿Y si la persona no quiere venir?

La familia no tiene que quedarse esperando indefinidamente.

Puede consultar por su cuenta.

Una primera consulta puede servir para:

comprender mejor la situación, ordenar los hechos, valorar las señales que preocupan, preparar una conversación, establecer límites y decidir qué pasos pueden darse desde la propia familia.

Naturalmente, para valorar clínicamente el consumo de la persona que bebe necesitamos que esa persona participe.

Pero la familia sí puede recibir orientación sobre su propia situación aunque todavía no haya conseguido que la persona consulte.

Esto es especialmente importante cuando lleva tiempo intentando resolver el problema sola.

¿Qué ocurre si finalmente acepta consultar?

En CICAMA Valencia podemos realizar una valoración médica individualizada del consumo de alcohol.

Podemos revisar:

la frecuencia y cantidad, situaciones en las que bebe, intentos anteriores de reducir, ansiedad, sueño, estado emocional, hábitos, medicación, antecedentes médicos y repercusiones familiares, sociales o laborales.

Y dentro del trabajo sobre ansiedad, impulsividad, hábitos, automatismos y regulación emocional, intervención sobre alcohol, utilizamos el Método Acquistapace.

Cuando la convivencia se ha convertido en vigilancia constante

Hay familias que terminan viviendo alrededor de preguntas como:

¿Ha bebido hoy?

¿Cuánto?

¿Dónde está?

¿Está diciendo la verdad?

¿Volveremos a discutir esta noche?

Con el tiempo, el alcohol puede acabar organizando emocionalmente la vida de toda la casa.

Por eso el objetivo no debería ser únicamente conseguir que una persona beba menos.

También importa que la familia pueda recuperar tranquilidad, límites y espacio para su propia vida.

La familia también puede dar el primer paso

No puedes obligar a otra persona adulta a cambiar.

Pero tampoco tienes que esperar sin hacer nada.

Si te preocupa la forma de beber de tu pareja, hijo, padre, madre u otra persona cercana, en CICAMA Valencia puedes solicitar una primera orientación aunque esa persona todavía no haya decidido consultar.

Podemos ayudarte a ordenar la situación y valorar cómo dar los siguientes pasos.

Y cuando la persona esté preparada, podremos realizar su valoración médica individualizada y trabajar los factores relacionados, utilizando también el Método Acquistapace.

CICAMA Valencia · Centro médico autorizado
Método Acquistapace

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