Cuando el problema de otra persona empieza a afectar también a tu salud
Cuando un hijo, una pareja, un hermano o alguien muy cercano consume drogas, toda la atención suele dirigirse hacia él.
¿Cómo conseguir que deje de consumir?
¿Cómo convencerlo para que pida ayuda?
¿Cómo evitar que vuelva a hacerlo?
Pero mientras tanto puede ocurrir algo que pasa mucho más desapercibido:
la salud emocional del familiar también puede empezar a deteriorarse.
Meses o años de preocupación pueden generar ansiedad, insomnio, irritabilidad, culpa, tristeza, agotamiento, dificultades para concentrarse y una sensación permanente de estar esperando que ocurra algo malo.
La vida comienza a organizarse alrededor de otra persona.
En CICAMA Valencia podemos ayudarte directamente a ti, aunque tu familiar todavía no quiera consultar.
No se trata únicamente de explicarte cómo actuar con él.
Podemos realizar una valoración médica individualizada de cómo esta situación está afectando a tu propia salud, trabajar ansiedad, estrés, sueño, estado de ánimo, pensamientos repetitivos y regulación emocional, y ayudarte a recuperar perspectiva, límites y espacios propios.
En este trabajo utilizamos el Método Acquistapace, una experiencia multisensorial y no farmacológica que forma parte activa de nuestro enfoque sobre ansiedad, emociones, automatismos, hábitos y bienestar.
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CICAMA Valencia · Centro médico autorizado
No tienes que esperar a que tu familiar cambie para empezar a encontrarte mejor tú
Podemos ayudarte a reducir ansiedad, ordenar emociones y recuperar equilibrio mientras aprendes a afrontar la situación de otra manera.
Método Acquistapace · Ansiedad · Regulación emocional · Atención médica individualizada
Vivir en alerta constante puede terminar agotándote
Al principio parece normal estar pendiente.
Preguntar dónde está.
Esperar despierto.
Comprobar si ha consumido.
Revisar el teléfono.
Interpretar cada cambio de humor.
Intentar anticiparse al siguiente problema.
Pero cuando esa situación se mantiene, el organismo puede permanecer en un estado de alerta casi permanente.
Y empiezan a aparecer consecuencias.
Quizá te cuesta dormir.
Te despiertas pensando en lo mismo.
No consigues concentrarte.
Estás más irritable.
Sientes opresión, nerviosismo o angustia.
Dejas de disfrutar de cosas que antes te hacían bien.
O notas que tu estado de ánimo va empeorando.
A veces la persona que consume todavía no quiere pedir ayuda.
Pero tú ya estás sufriendo y sí puedes empezar a trabajar sobre ello.
“No consigo dejar de pensar en lo que puede pasar”
Este pensamiento es muy frecuente.
La mente empieza a anticipar constantemente:
“¿Y si vuelve a consumir?”
“¿Y si le ocurre algo?”
“¿Y si pierde el trabajo?”
“¿Y si no vuelve esta noche?”
“¿Y si yo hago algo mal?”
Intentar prever todos los escenarios puede dar una falsa sensación de control.
Pero también puede mantener la ansiedad durante todo el día.
Una parte importante del trabajo consiste en aprender a diferenciar:
lo que realmente puedes hacer
de
aquello que no está bajo tu control.
Esto no significa desentenderse.
Significa dejar de vivir permanentemente anticipando la siguiente crisis.
Ansiedad: cuando el cuerpo tampoco consigue desconectar
La ansiedad no siempre aparece únicamente como preocupación.
Puede manifestarse mediante:
– Palpitaciones.
– Tensión muscular.
– Sensación de opresión.
– Problemas digestivos.
– Dificultad para dormir.
– Inquietud.
– Cansancio.
– Irritabilidad.
– Pensamientos repetitivos.
– Dificultad para concentrarse.
Cuando llevas mucho tiempo viviendo alrededor del consumo de otra persona, estos síntomas pueden llegar a normalizarse.
Pero no deberías asumir que simplemente tienes que soportarlos.
En CICAMA Valencia podemos valorar cómo te encuentras tú y trabajar directamente sobre la ansiedad y la regulación emocional.
El Método Acquistapace dentro del trabajo sobre ansiedad y regulación emocional
En el familiar, el Método Acquistapace no gira alrededor del consumo de la otra persona.
Gira alrededor de cómo estás viviendo tú esa situación.
Consiste en una experiencia multisensorial y no farmacológica que utilizamos dentro de un trabajo individualizado sobre:
– Ansiedad.
– Estrés.
– Regulación emocional.
– Automatismos de pensamiento y conducta.
– Impulsividad emocional.
– Sensación de control.
– Hábitos.
– Bienestar.
El objetivo es ayudarte a manejar mejor lo que estás viviendo, reducir la intensidad de la respuesta emocional y recuperar una perspectiva más equilibrada sobre el problema.
Porque cuando una persona está completamente desbordada resulta mucho más difícil pensar, decidir, comunicarse y establecer límites.
Culpa: “¿qué hice mal?”
Especialmente entre padres aparece una pregunta dolorosa:
“¿En qué me equivoqué?”
Tal vez repasas una y otra vez decisiones del pasado.
Piensas que fuiste demasiado permisivo.
O demasiado estricto.
Que debiste darte cuenta antes.
Que tendrías que haber evitado determinadas amistades.
Pero los problemas relacionados con sustancias son complejos.
No existe normalmente una única causa.
Pueden intervenir múltiples factores personales, ambientales, emocionales y sociales.
Trabajar la culpa no significa ignorar errores que podamos haber cometido.
Significa dejar de convertirnos en responsables absolutos de las decisiones de otra persona.
Cuando aparece tristeza o ánimo bajo
El desgaste prolongado puede afectar también al estado de ánimo.
La persona empieza a sentirse:
sin energía,
sin ilusión,
sin ganas de salir,
desconectada de otras personas
o
convencida de que nada va a cambiar.
También pueden aparecer síntomas depresivos.
En estos casos es importante no reducir todo a:
“Estoy así por mi familiar.”
Puede existir una situación emocional que merece ser valorada por sí misma.
En CICAMA podemos valorar estado de ánimo, sueño, ansiedad, funcionamiento cotidiano y otros síntomas, y decidir qué abordaje resulta adecuado en cada caso.
El Método Acquistapace forma parte del trabajo sobre ansiedad, regulación emocional, hábitos y bienestar, dentro de esa atención individualizada.
No todo depende de conseguir que la otra persona cambie
Muchas familias viven con una condición mental:
“Yo estaré bien cuando él deje de consumir.”
El problema es que eso coloca tu bienestar completamente en manos de otra persona.
Tu familiar puede cambiar.
Puede tardar.
Puede negarse.
Puede avanzar y retroceder.
Pero tu propia salud no debería quedar suspendida indefinidamente hasta que eso ocurra.
Puedes empezar a trabajar ahora sobre cómo reaccionas, cómo piensas, cómo te cuidas, qué límites estableces y cuánto espacio ocupa este problema en tu vida.
Poner límites resulta mucho más difícil cuando estás desbordado
Sabemos que poner límites es importante.
Pero hacerlo cuando estás dominado por culpa, miedo o ansiedad puede ser extremadamente difícil.
Por eso no basta siempre con decir:
“Tienes que poner límites.”
Primero puede ser necesario trabajar las emociones que hacen que esos límites resulten imposibles de mantener.
Por ejemplo:
“Si no le doy dinero, ¿y si le ocurre algo?”
“Si le digo que se vaya, ¿seré una mala madre?”
“Si dejo de vigilarlo, ¿significa que lo abandono?”
Trabajar estas emociones permite tomar decisiones con más claridad y menos culpa.
Ayudar no significa rescatar continuamente
La preocupación puede llevar a pagar deudas, dar dinero, cubrir ausencias, mentir por la otra persona, resolver problemas laborales, ocultar situaciones o asumir responsabilidades que no corresponden.
A corto plazo puede parecer ayuda.
Pero a veces termina atrapando todavía más a toda la familia.
Un objetivo importante puede ser aprender a diferenciar entre:
acompañar
y
resolver continuamente las consecuencias de las decisiones de otra persona.
Recuperar tu propia vida también forma parte del proceso
En algunas familias todo acaba girando alrededor del consumo.
Se dejan de hacer viajes.
Se cancelan planes.
Se abandona el ejercicio.
Se dejan de ver amigos.
La pareja deja de hablar de otra cosa.
Los hermanos empiezan a organizarse alrededor del problema.
Poco a poco, la situación ocupa todos los espacios.
Recuperar actividades propias no significa que ya no te importe tu familiar.
Significa recordar que tú también tienes una vida que necesita ser cuidada.
Cuando existen hijos
Si hay niños o adolescentes en casa, el impacto emocional merece especial atención.
Un menor no debería vivir pendiente de:
si un adulto ha consumido,
si habrá discusión,
si debe cuidar de otro miembro de la familia,
o si tiene que esconder lo que ocurre.
Tampoco debería convertirse en mediador ni responsable de solucionar el problema.
Proteger rutinas, seguridad y estabilidad emocional de los menores debe ser prioritario.
¿Puede venir el familiar solo a CICAMA?
Sí.
Y este punto es fundamental.
No necesitas conseguir primero que la persona que consume venga contigo.
Puedes consultar tú.
Podemos realizar una valoración individualizada de tu propia situación y trabajar sobre:
– Ansiedad.
– Estrés.
– Insomnio.
– Estado de ánimo.
– Síntomas depresivos.
– Culpa.
– Pensamientos repetitivos.
– Regulación emocional.
– Hábitos.
– Dificultad para establecer límites.
– Conflictos familiares.
– Pérdida de espacios personales.
El objetivo no es convertirte en terapeuta de tu familiar.
Es ayudarte a recuperar estabilidad emocional y capacidad para afrontar la situación con mayor claridad.
Y si posteriormente la persona que consume quiere consultar
Entonces realizaremos su propia valoración médica.
Podremos revisar:
el patrón de consumo,
sus posibles repercusiones sobre la salud,
los factores asociados,
la ansiedad,
el sueño,
la impulsividad,
los hábitos,
los automatismos,
el estado emocional
y la regulación emocional.
El trabajo de cada miembro de la familia es diferente.
Y eso es importante.
El familiar no necesita esperar a que la persona que consume esté preparada para empezar su propio proceso.
Puedes querer ayudar y, al mismo tiempo, estar agotado
Ambas cosas pueden ser verdad.
Puedes querer profundamente a alguien y sentir rabia.
Puedes preocuparte por él y necesitar distancia.
Puedes querer ayudar y no saber cómo seguir.
Puedes sentir esperanza un día y desesperación al siguiente.
No tienes que resolver todas esas emociones solo.
En CICAMA también podemos ayudarte a ti
Si el consumo de drogas de un familiar está afectando a tu sueño, tu ansiedad, tu estado de ánimo, tus relaciones o tu vida cotidiana, no eres solamente “el acompañante del paciente”.
Tu salud también importa.
En CICAMA Valencia podemos trabajar contigo directamente desde una atención médica individualizada, abordando ansiedad, bienestar emocional, hábitos y regulación emocional.
Y podemos incorporar el Método Acquistapace como parte activa de ese trabajo.
No tienes que esperar a que el problema de otra persona desaparezca para empezar a recuperar tu equilibrio.
Puedes empezar por ti.
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Método Acquistapace
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