Volver a consumir no significa necesariamente volver al punto de partida
Habías conseguido dejarlo.
O quizá llevabas un tiempo consumiendo mucho menos.
Habías recuperado ciertas rutinas, estabas más tranquilo y empezabas a pensar que aquella etapa quedaba atrás.
Y un día vuelves a consumir.
Puede aparecer inmediatamente una mezcla de culpa, miedo, frustración y pensamientos como:
“Ya lo he estropeado todo.”
“Sabía que no iba a poder.”
“Estoy otra vez igual que antes.”
“Todo el esfuerzo no ha servido para nada.”
Pero volver a consumir después de un periodo de cambio no significa necesariamente que todo lo conseguido haya desaparecido.
Lo importante es no quedarse únicamente en el hecho de haber consumido.
También conviene entender qué ocurrió antes, qué factores estaban presentes y qué puedes hacer a partir de ahora.
En CICAMA Valencia podemos realizar una valoración médica individualizada de la situación, revisar el patrón de consumo y sus posibles repercusiones para la salud y trabajar factores relacionados como ansiedad, impulsividad, estrés, sueño, hábitos, automatismos y regulación emocional.
El Método Acquistapace forma parte activa de este trabajo como experiencia multisensorial y no farmacológica orientada especialmente al trabajo sobre emociones, ansiedad, hábitos y automatismos.
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CICAMA Valencia · Centro médico autorizado
Una recaída no empieza necesariamente en el momento en que consumes
A veces pensamos que todo empezó en ese instante.
Pero si miramos hacia atrás pueden aparecer señales anteriores.
Quizá llevabas varios días durmiendo mal.
Habías tenido problemas de pareja.
Estabas más ansioso.
Habías empezado a salir otra vez con determinadas personas.
Habías vuelto a beber alcohol.
Pensabas con más frecuencia en consumir.
Te sentías demasiado confiado.
O habías abandonado rutinas que durante un tiempo te estaban ayudando.
Por eso, después de volver a consumir, una de las preguntas más útiles no es solamente:
“¿Por qué lo hice?”
Sino:
“¿Qué estaba ocurriendo durante los días o semanas anteriores?”
Ahí puede encontrarse mucha información útil para entender el episodio.
Haber vuelto a consumir no borra todo lo que habías avanzado
Lo importante es comprender qué ocurrió y volver a trabajar sobre los factores que dificultaron mantener el cambio.
Método Acquistapace · Valoración médica · Ansiedad · Hábitos · Regulación emocional
¿Un consumo puntual significa que todo vuelve a empezar?
No todos los episodios tienen el mismo significado.
Puede existir un consumo aislado después de un periodo sin consumir.
En otras ocasiones, ese primer episodio puede ir seguido de varios días o semanas en los que progresivamente se recupera el patrón anterior.
Por eso conviene reaccionar pronto.
Pensar:
“Ya he consumido, así que da igual seguir”
puede convertir un episodio puntual en una vuelta más mantenida al consumo.
En cambio, detenerse, analizar lo ocurrido y pedir ayuda cuando sea necesario permite tomar decisiones antes de que el problema vuelva a crecer.
“Pensaba que ya lo tenía controlado”
También es frecuente.
Después de un tiempo sin consumir pueden aparecer pensamientos como:
“Una vez no pasa nada.”
“Ahora sí sé controlarlo.”
“Ya no estoy como antes.”
“Puedo salir con los mismos amigos sin problema.”
“Solo voy a consumir hoy.”
Esto no significa necesariamente que la persona se esté engañando conscientemente.
Puede formar parte de la manera en que vamos reinterpretando el riesgo cuando ha pasado tiempo desde las consecuencias negativas.
Por eso resulta útil conocer qué situaciones, personas, emociones o pensamientos están relacionados con el consumo en cada persona.
Los desencadenantes no siempre son lugares o personas
Cuando hablamos de desencadenantes solemos pensar en:
determinados amigos,
fiestas,
lugares,
dinero disponible
o situaciones donde anteriormente se consumía.
Pero también pueden existir desencadenantes emocionales.
Por ejemplo:
– Ansiedad.
– Estrés.
– Rabia.
– Frustración.
– Tristeza.
– Soledad.
– Aburrimiento.
– Sensación de vacío.
– Problemas de pareja.
– Conflictos familiares.
– Cansancio.
– Insomnio.
Incluso emociones positivas o situaciones sociales pueden aumentar el riesgo en determinadas personas.
Entender cuáles son tus propios desencadenantes permite dejar de interpretar el consumo únicamente como una cuestión de “tener o no tener fuerza de voluntad”.
Alcohol y vuelta al consumo de otras sustancias
En algunas personas existe una secuencia bastante clara:
salir,
beber alcohol,
bajar la percepción de riesgo
y posteriormente consumir otra sustancia.
No ocurre igual en todo el mundo.
Pero cuando esa asociación existe conviene identificarla.
Por ejemplo, una persona puede pensar que el principal problema es la cocaína y no prestar atención al alcohol porque considera que “beber no es el problema”.
Sin embargo, si muchos episodios de consumo de cocaína aparecen después de beber, revisar esa relación puede aportar información muy importante.
Desde CICAMA, podemos valorar también el patrón de consumo de alcohol, detectar consumos de riesgo y realizar intervención sobre este factor.
Ansiedad, estrés y deseo de consumir
En ocasiones el consumo aparece como una forma rápida de modificar cómo nos sentimos.
Desconectar.
Sentirse mejor.
Salir de una preocupación.
Buscar energía.
Evitar determinados pensamientos.
Reducir momentáneamente tensión o malestar.
Cuando existe esta relación, centrarse únicamente en “no consumir” puede quedarse corto.
También puede ser necesario trabajar aquello que está ocurriendo emocionalmente.
En CICAMA podemos trabajar sobre ansiedad, estrés, regulación emocional, sueño, hábitos, impulsividad y otros factores que pueden estar dificultando mantener el cambio.
Automatismos: cuando parece que todo ocurre demasiado rápido
Hay situaciones en las que la secuencia se repite tantas veces que parece automática.
Una discusión.
Salir de casa.
Llamar a determinada persona.
Quedar.
Consumir.
O:
viernes por la tarde,
cobrar,
beber,
salir
y terminar consumiendo.
Cuando una conducta se repite dentro del mismo contexto puede adquirir un componente muy automatizado.
Trabajar esos automatismos significa aprender a reconocer la secuencia antes de llegar al último paso.
No solamente intentar detenerla cuando la decisión de consumir ya está prácticamente tomada.
El Método Acquistapace dentro del trabajo sobre ansiedad, hábitos y automatismos
Una de las características diferenciales de CICAMA es el Método Acquistapace.
Consiste en una experiencia multisensorial y no farmacológica que forma parte activa de nuestro enfoque.
En este contexto no lo utilizamos para afirmar que “evita recaídas” ni que elimina una dependencia.
Lo incorporamos dentro del trabajo individualizado sobre factores como:
– Ansiedad.
– Regulación emocional.
– Impulsividad.
– Automatismos.
– Estrés.
– Hábitos.
– Sensación de control.
– Bienestar emocional.
Desde la primera sesión empezamos a trabajar sobre aquellos factores que están dificultando el cambio.
La culpa después de volver a consumir puede jugar en contra
Después de un episodio de consumo pueden aparecer pensamientos muy duros:
“Soy un desastre.”
“No tengo solución.”
“He decepcionado a todos.”
“Ya he vuelto a lo mismo.”
La culpa puede servir para reconocer que algo no ha ido como queríamos.
Pero cuando se convierte en desesperanza puede dificultar reaccionar.
Analizar lo ocurrido no significa quitar importancia al consumo.
Significa intentar comprenderlo sin convertir un episodio en una identidad.
No eres únicamente aquello que ocurrió ayer.
Lo importante también es qué haces después.
No ocultarlo puede ser importante
La vergüenza lleva a muchas personas a intentar esconder que han vuelto a consumir.
Eso puede generar todavía más aislamiento.
Si existe una persona de confianza, un profesional sanitario o un recurso con el que ya estabas trabajando, comunicar lo ocurrido puede ayudar a analizar la situación con más perspectiva.
Especialmente cuando empiezan a repetirse los episodios.
Pedir ayuda pronto suele ofrecer más margen que esperar a que el patrón anterior esté completamente reinstaurado.
¿Qué podemos revisar después de volver a consumir?
Una valoración individualizada puede ayudar a revisar cuestiones como:
– Qué sustancia has consumido.
– Con qué frecuencia.
– Cuánto tiempo llevabas sin consumir o consumiendo menos.
– Qué ocurrió antes del episodio.
– Si existieron desencadenantes concretos.
– Qué papel tuvieron alcohol u otras sustancias.
– Cómo estabas emocionalmente.
– Si había ansiedad, tristeza, estrés o dificultades para dormir.
– Qué personas o contextos estuvieron relacionados.
– Qué hábitos habías mantenido o abandonado.
– Qué consecuencias ha tenido el episodio.
– Qué quieres hacer a partir de ahora.
No se trata simplemente de preguntar:
“¿Has vuelto a consumir?”
Se trata de comprender qué está ocurriendo alrededor del consumo.
En CICAMA valoramos y también trabajamos
Si has vuelto a consumir cocaína, cannabis u otra sustancia después de un periodo de cambio, podemos realizar una valoración médica del patrón de consumo y de sus posibles repercusiones para tu salud.
Y nuestro trabajo no se queda únicamente en observar el consumo.
Podemos trabajar directamente sobre factores relacionados como:
– Ansiedad.
– Estrés.
– Impulsividad.
– Sueño.
– Hábitos.
– Automatismos.
– Estado emocional.
– Regulación emocional.
– Bienestar general.
Existe un amplio espacio en el que una persona puede empezar a revisar su situación y trabajar sobre su salud y los factores que rodean el consumo.
Si el problema es el alcohol
El alcohol tiene además un espacio específico dentro de nuestra atención.
Podemos trabajar precisamente en la detección de consumos de riesgo y la intervención sobre el consumo de alcohol, además de valorar sus posibles repercusiones sobre la salud y los factores emocionales o de hábitos relacionados.
No hace falta esperar a que exista una situación extrema para revisar cómo estás bebiendo.
¿Y si he vuelto a consumir varias veces?
Si los episodios empiezan a repetirse, si cada vez resulta más difícil recuperar el control o si el consumo vuelve a ocupar una parte importante de tu vida, conviene realizar una nueva valoración.
También si aparecen:
problemas psiquiátricos,
consumos de alto riesgo,
sobredosis,
deterioro grave del funcionamiento
o situaciones en las que existe riesgo para ti o para otras personas.
En estos casos puede ser necesario recurrir a atención urgente.
Lo que ocurrió antes puede ayudarte a entender lo que necesitas ahora
Volver a consumir no debería utilizarse para minimizar el problema.
Pero tampoco tiene por qué convertirse automáticamente en:
“Todo está perdido.”
El tiempo durante el que estuviste mejor también aporta información.
¿Qué estabas haciendo diferente?
¿Qué hábitos habían cambiado?
¿Dormías mejor?
¿Habías reducido determinados ambientes?
¿Estabas emocionalmente más estable?
¿Habías cambiado tu relación con el alcohol?
¿Habías recuperado actividades?
Comprender qué funcionó anteriormente puede ser tan importante como comprender qué ocurrió antes de volver a consumir.
No necesitas esperar a volver a estar como antes para pedir ayuda
Este quizá sea uno de los errores más frecuentes.
Pensar:
“Si sigo así ya pediré ayuda.”
No hace falta esperar.
Si has vuelto a consumir después de un tiempo en el que estabas consiguiendo cambiar, ese momento puede ser precisamente una oportunidad para detenerte y revisar qué está ocurriendo.
En CICAMA Valencia podemos realizar una valoración médica individualizada y trabajar contigo sobre aquellos factores relacionados con tu salud, tus emociones y tus hábitos que están dificultando mantener el cambio.
Con una atención individualizada y el Método Acquistapace como parte activa de nuestro enfoque.
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Método Acquistapace
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