No beber todos los días no significa necesariamente que el consumo esté exento de riesgo
“Yo entre semana no bebo.”
“Solo tomo algo cuando salgo.”
“Bebo únicamente los fines de semana.”
Son frases muy habituales.
El alcohol forma parte de muchas comidas, celebraciones, reuniones familiares y encuentros con amigos. Precisamente porque está tan normalizado, puede resultar difícil darse cuenta de cuándo un consumo que parecía exclusivamente social empieza a cambiar.
A veces el problema no está en beber todos los días.
Está en lo que ocurre cada vez que empiezas a beber.
En CICAMA Valencia podemos realizar una valoración médica individualizada del patrón de consumo de alcohol, realizar intervención sobre este consumo y trabajar factores relacionados como impulsividad, hábitos, ansiedad, automatismos, estrés y regulación emocional.
EL Método Acquistapace, una experiencia multisensorial y no farmacológica forma parte activa de nuestro enfoque.
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CICAMA Valencia · Centro médico autorizado
“Solo bebo los fines de semana” no responde a la pregunta más importante
También importa cuánto bebes, cómo lo haces y qué ocurre después de la primera copa.
Valoración médica · Método Acquistapace · Intervención breve · Seguimiento
Cuando beber socialmente empieza a cambiar
No existe nada extraño en relacionar determinadas celebraciones con una bebida.
Lo importante es observar si con el tiempo empiezan a aparecer cambios.
Quizá antes tomabas una o dos copas y ahora terminas bebiendo bastante más.
Quizá cada reunión social parece necesitar alcohol.
O has empezado a notar que, una vez que tomas la primera copa, te resulta difícil mantener el límite que habías decidido.
Entonces merece la pena hacerse algunas preguntas:
¿Bebo porque realmente quiero o porque parece que la situación lo exige?
¿Puedo salir y disfrutar igual sin alcohol?
¿Cuando empiezo decido yo cuándo parar?
¿El fin de semana empieza a girar demasiado alrededor de beber?
Beber mucho en poco tiempo también importa
Una persona puede no consumir alcohol durante varios días y, sin embargo, concentrar una cantidad importante en unas pocas horas.
Ese patrón no debe considerarse automáticamente de bajo riesgo simplemente porque ocurra solo ocasionalmente.
De hecho, la intensidad del consumo también importa: beber una cantidad elevada concentrada en poco tiempo aumenta los riesgos inmediatos.
Puede favorecer:
accidentes, caídas, peleas, decisiones impulsivas, relaciones sexuales de riesgo, intoxicaciones y otros problemas relacionados con la pérdida de control.
Por eso, valorar únicamente el número de días que se bebe puede resultar engañoso.
“Pero todo el mundo bebe cuando sale”
Ese es precisamente uno de los motivos por los que puede resultar difícil detectar que algo está cambiando.
El entorno puede normalizar:
otra ronda
otra copa
una más antes de irnos
un chupito
y hacer que límites que en otro contexto parecerían claros se desdibujen.
La pregunta no debería ser:
“¿Bebo más que mis amigos?”
sino:
“¿Cómo está afectando mi forma de beber a mi salud y a mis decisiones?”
Cada persona tiene una situación médica, una tolerancia y unos riesgos diferentes.
Señales que merece la pena observar
Puede ser un buen momento para revisar el consumo cuando aparece una combinación de situaciones como estas:
– Bebo más de lo que había previsto.
– Después de empezar me cuesta parar.
– Necesito alcohol para sentirme cómodo socialmente.
– Cada salida termina implicando alcohol.
– Tengo lagunas de memoria o recuerdo mal partes de la noche.
– Hago cosas que al día siguiente me arrepiento de haber hecho.
– Las resacas afectan a mi trabajo, estudios o familia.
– He tenido discusiones o conflictos después de beber.
– Empiezo a necesitar cantidades mayores para conseguir el mismo efecto.
– He intentado reducirlo durante los fines de semana y termino volviendo al patrón anterior.
No hace falta que aparezcan todas.
Lo importante es observar si el alcohol está empezando a decidir demasiado por ti.
Alcohol e impulsividad
En muchas personas el principal problema no aparece antes de beber.
Aparece después de la primera o segunda copa.
La decisión previa era clara:
“Hoy beberé poco.”
Pero después cambia la capacidad para mantener ese límite.
Puede aparecer:
primera copa → desinhibición → otra copa → menor control → más consumo
Por eso el trabajo no siempre consiste únicamente en decidir una cantidad máxima.
También puede ser importante trabajar impulsividad, automatismos y situaciones que hacen difícil mantener las decisiones.
Alcohol para socializar
Hay personas que empiezan a asociar el alcohol con:
sentirse más desinhibidas, hablar con más facilidad, conocer gente, bailar o sentirse más cómodas en un grupo.
Con el tiempo puede aparecer otra idea:
“Sin beber no voy a disfrutar igual.”
Cuando esto ocurre, interesa revisar qué papel está cumpliendo el alcohol y trabajar también la confianza, la ansiedad social y otras formas de relacionarse sin depender de él.
Método Acquistapace
Trabajar aquello que hace difícil mantener el cambio
El Método Acquistapace forma parte activa del enfoque de CICAMA.
Consiste en una experiencia multisensorial y no farmacológica que utilizamos especialmente en el trabajo sobre:
ansiedad, impulsividad, automatismos, hábitos, estrés, regulación emocional y sensación de control.
Las sesiones son individuales y se adaptan a cada persona.
No planteamos el cambio únicamente como:
“Tienes que beber menos.”
Buscamos comprender qué situaciones, emociones o respuestas automáticas están dificultando mantener esa decisión.
¿Reducir o dejar completamente?
No todas las personas necesitan el mismo objetivo.
En determinadas situaciones puede plantearse reducir el consumo.
En otras puede ser recomendable evitar completamente el alcohol.
La decisión depende de factores como el patrón de consumo, estado de salud, medicación, antecedentes, consecuencias relacionadas con el alcohol y posibles signos de dependencia.
Por eso resulta útil realizar una valoración individual antes de decidir cuál es el objetivo más adecuado.
¿Qué podemos hacer en CICAMA?
En CICAMA Valencia podemos realizar una valoración médica individualizada del consumo y revisar no solo cuánto bebes, sino cómo, cuándo y para qué aparece el alcohol.
Podemos trabajar sobre:
impulsividad y pérdida de control, hábitos sociales, ansiedad, estrés, automatismos, sueño, regulación emocional , estilo de vida, intervención sobre el alcohol.
Y dentro del trabajo sobre hábitos, ansiedad, impulsividad y regulación emocional utilizamos también el Método Acquistapace.
No necesitas identificarte como “alcohólico” para revisar tu consumo
Muchas personas retrasan una consulta porque piensan:
“Yo no soy alcohólico.”
Pero esa no tiene que ser la pregunta.
Puedes mantener tu trabajo, tu familia y tus responsabilidades y, aun así, decidir que no te gusta cómo estás bebiendo.
Quizá simplemente quieres:
salir sin acabar bebiendo más de lo previsto,
recuperar control después de la primera copa,
disfrutar de una reunión sin necesitar alcohol
o
evitar que un hábito social vaya convirtiéndose en algo más importante.
Ese también es un motivo válido para consultar.
Cambiar antes de que haya consecuencias importantes
No necesitas esperar a que el alcohol provoque un problema grave.
Si empiezas a notar que los fines de semana, las reuniones o determinadas situaciones sociales están demasiado vinculadas al alcohol, puede ser buen momento para revisar tu patrón.
En CICAMA Valencia podemos realizar una valoración médica individualizada y trabajar los factores relacionados con tus hábitos, impulsividad y bienestar emocional.
El Método Acquistapace forma parte activa de este trabajo.
CICAMA Valencia · Centro médico autorizado
Método Acquistapace