Cuando te preocupa alguien cercano, saber cómo actuar puede ser tan importante como detectar el consumo
Descubrir o sospechar que una persona cercana consume drogas puede generar muchas emociones a la vez.
Miedo.
Rabia.
Culpa.
Impotencia.
Dudas sobre qué hacer.
La familia puede empezar a preguntarse:
“¿Debo hablar con él?”
“¿Y si lo niega?”
“¿Tengo que vigilarlo?”
“¿Cómo puedo ayudar sin empeorar las cosas?”
“¿Puedo pedir ayuda aunque él todavía no quiera?”
La respuesta a esta última pregunta es importante:
Sí. La familia también puede pedir orientación.
En CICAMA Valencia podemos escuchar la situación, ayudar a ordenar lo que está ocurriendo y orientar a la familia sobre cómo abordar los siguientes pasos.
Cuando la propia persona decide consultar, podemos realizar una valoración médica individualizada, revisar las repercusiones del consumo sobre la salud y trabajar factores relacionados como ansiedad, impulsividad, automatismos, hábitos, sueño, estrés y regulación emocional.
En este trabajo utilizamos el Método Acquistapace, una experiencia multisensorial y no farmacológica que forma parte activa de nuestro enfoque.
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CICAMA Valencia · Centro médico autorizado
No puedes decidir por otra persona, pero tampoco tienes que quedarte sin saber qué hacer
La familia puede empezar por comprender la situación, mejorar la comunicación y conocer qué pasos puede dar.
Orientación familiar · Valoración médica · Método Acquistapace · Hábitos y regulación emocional
¿Cómo saber si un familiar puede estar teniendo problemas con el consumo?
No existe una única señal que permita sacar conclusiones.
Lo importante es observar cambios mantenidos y la combinación de diferentes indicios.
Pueden aparecer cambios en:
– Estado de ánimo.
– Horarios.
– Sueño.
– Rendimiento académico o laboral.
– Relaciones familiares.
– Grupo de amistades.
– Gastos de dinero.
– Intereses y actividades.
– Conducta.
– Capacidad para mantener responsabilidades.
También puede aparecer mayor irritabilidad, secretismo, aislamiento o dificultad para explicar determinadas ausencias o gastos.
Ninguna de estas situaciones demuestra por sí sola que exista consumo de drogas.
Pero cuando varias aparecen conjuntamente, puede ser razonable prestar atención y hablar sobre lo que está ocurriendo.
Señales relacionadas directamente con el consumo
En algunas ocasiones existen indicios más claros.
Por ejemplo:
consumir con mayor frecuencia,
aumentar progresivamente las cantidades,
intentar reducir y no conseguirlo,
continuar a pesar de problemas relacionados,
necesitar consumir en determinadas situaciones
o
organizar cada vez más la vida alrededor del consumo.
También puede resultar significativo que una persona diga repetidamente:
“Cuando quiera lo dejo.”
pero vaya posponiendo continuamente ese momento.
La cuestión no es únicamente qué sustancia utiliza.
También importa qué lugar está ocupando el consumo en su vida.
¿Qué hacer ante la sospecha?
Uno de los primeros impulsos de muchas familias es investigar constantemente.
Revisar pertenencias.
Controlar horarios.
Interrogar.
Buscar pruebas.
O enfrentarse inmediatamente a la persona.
Pero convertir la convivencia en una vigilancia permanente puede aumentar el conflicto y dificultar la comunicación.
Cuando sea posible, suele ser preferible buscar un momento tranquilo y hablar sobre hechos concretos que están generando preocupación.
Por ejemplo:
“Últimamente te noto muy diferente y estoy preocupado.”
“Han ocurrido varias cosas que antes no pasaban.”
“No quiero discutir contigo. Quiero saber cómo estás.”
Hablar sin convertir la conversación en un juicio
El objetivo inicial no debería ser conseguir una confesión.
Tampoco colocar inmediatamente una etiqueta.
Frases como:
“Eres un drogadicto.”
“Nos estás destrozando la vida.”
“Después de todo lo que hemos hecho por ti…”
pueden hacer que la persona se coloque a la defensiva y deje de escuchar.
Eso no significa restar importancia al problema.
Se puede hablar con firmeza sin dejar de hacerlo desde la preocupación.
Por ejemplo:
“Estoy preocupado por algunas cosas que están ocurriendo y creo que necesitamos hablar de ellas.”
Escuchar también forma parte de ayudar
A veces la familia está tan centrada en conseguir que la persona deje de consumir que resulta difícil escuchar qué está ocurriendo detrás.
En algunas personas el consumo puede relacionarse con:
ansiedad, estrés, impulsividad, dificultades emocionales, problemas de sueño, situaciones sociales o determinados hábitos.
Comprender estos factores no significa justificar el consumo.
Significa entender mejor qué elementos pueden estar manteniéndolo.
Poner límites también es ayudar
Apoyar a una persona no significa aceptar cualquier comportamiento.
Puede ser necesario establecer límites relacionados con:
dinero, convivencia, conducción, violencia, responsabilidades familiares o determinadas conductas dentro del hogar.
Un límite puede ser:
“No voy a darte dinero si no sé para qué se utiliza.”
“No puedes conducir después de haber consumido.”
“No aceptaré comportamientos violentos en casa.”
“Quiero ayudarte, pero no voy a ocultar continuamente las consecuencias de lo que ocurre.”
El objetivo no es castigar.
Es proteger a la familia y evitar que el entorno termine adaptándose completamente al problema.
Cuidado con resolver continuamente las consecuencias
A veces, intentando ayudar, la familia termina:
pagando deudas,
inventando excusas,
llamando al trabajo,
ocultando situaciones,
o solucionando una y otra vez los problemas derivados del consumo.
Es comprensible.
Pero ayudar no significa necesariamente eliminar todas las consecuencias cada vez que aparecen.
En ocasiones es necesario encontrar un equilibrio entre acompañar y permitir que la persona asuma responsabilidades.
¿Puede la familia consultar aunque la persona no quiera pedir ayuda?
Sí.
Este punto merece quedar muy claro.
En CICAMA Valencia, un familiar puede realizar una primera consulta aunque la persona que preocupa todavía no quiera acudir.
Podemos trabajar con la familia para:
– Ordenar lo que está ocurriendo.
– Identificar señales relevantes.
– Preparar una conversación.
– Revisar límites.
– Evitar dinámicas que estén aumentando el conflicto.
– Valorar qué pasos pueden darse.
– Identificar situaciones que requieran atención sanitaria.
No podemos realizar una valoración clínica de una persona que no participa en la consulta.
Pero la familia sí puede recibir orientación sobre cómo manejar su propia situación.
¿Qué podemos hacer cuando la persona decide consultar?
Cuando la persona está dispuesta a acudir, podemos realizar una valoración médica individualizada.
Nos interesa conocer:
qué consume,
con qué frecuencia,
en qué situaciones,
qué relación existe con alcohol u otras sustancias,
si ha intentado reducir anteriormente,
qué consecuencias están apareciendo,
cómo duerme,
cómo se encuentra emocionalmente,
y qué repercusiones existen sobre su salud y su vida cotidiana.
A partir de ahí podemos trabajar sobre estos factores.
Método Acquistapace: trabajar factores que dificultan el cambio
En CICAMA Valencia, el Método Acquistapace forma parte activa de nuestro enfoque.
Consiste en una experiencia multisensorial y no farmacológica orientada especialmente al trabajo sobre:
– Ansiedad.
– Impulsividad.
– Automatismos.
– Hábitos.
– Estrés.
– Regulación emocional.
– Sensación de control.
Muchas conductas se van asociando con situaciones concretas:
salir → consumir
beber alcohol → consumir
estrés → consumir
ansiedad → buscar una determinada conducta
grupo de amigos → consumo
Identificar y trabajar estos factores permite que el proceso no se reduzca únicamente a:
“Tienes que tener fuerza de voluntad.”
El consumo de alcohol merece una valoración específica
En algunas personas existe una relación estrecha entre alcohol y otras sustancias.
Por ejemplo, determinados consumos aparecen únicamente después de empezar a beber.
En estos casos revisar el patrón de alcohol puede ser especialmente importante.
En CICAMA realizamos valoración médica del consumo de alcohol, e intervención, además de trabajar hábitos, impulsividad y regulación emocional.
¿Qué ocurre con cannabis, cocaína u otras sustancias?
También podemos realizar una valoración médica.
Podemos revisar:
el patrón de consumo,
su evolución,
posibles consecuencias sobre la salud,
la relación con ansiedad o sueño,
los automatismos asociados,
la impulsividad
y otros hábitos relacionados.
Podemos ofrecer consejo sanitario, trabajar reducción de riesgos y abordar factores generales de salud y bienestar relacionados con la situación.
En este trabajo utilizamos también el Método Acquistapace.
No todas las personas que empiezan a preocuparse por un consumo se encuentran en la misma situación ni necesitan exactamente la misma respuesta.
¿Cuándo hay que actuar con urgencia?
Hay situaciones en las que la prioridad ya no es mantener una conversación familiar tranquila.
Si existe:
pérdida de conciencia,
convulsiones,
dificultad respiratoria,
dolor torácico intenso,
confusión importante,
agitación extrema,
conducta violenta,
ideas de hacerse daño
o una intoxicación grave,
es necesaria atención sanitaria urgente.
La seguridad debe estar por encima de cualquier otra consideración.
La familia no tiene que convertirse en terapeuta
Querer ayudar a alguien no significa tener que saber resolverlo todo.
Tampoco significa asumir la responsabilidad completa de que la otra persona cambie.
La familia puede acompañar.
Puede comunicar.
Puede poner límites.
Puede ofrecer ayuda.
Puede pedir orientación.
Pero cada persona tendrá que participar también en sus propias decisiones.
Cuidar a quien ayuda
Cuando el problema se prolonga, la familia puede acabar viviendo permanentemente pendiente de quien consume.
¿Dónde está?
¿Ha consumido?
¿Estará mintiendo?
¿Volverá bien esta noche?
¿Qué problema aparecerá mañana?
Ese estado de vigilancia constante también puede producir ansiedad, agotamiento y deteriorar profundamente la convivencia.
Por eso pedir ayuda no tiene que tener únicamente como objetivo conseguir que el familiar cambie.
También puede servir para que quienes lo rodean recuperen límites, claridad y bienestar.
El primer paso también puede darlo la familia
Si una persona cercana consume drogas y no sabes cómo actuar, no tienes por qué resolverlo solo.
En CICAMA Valencia puedes solicitar una primera orientación aunque tu familiar todavía no quiera acudir.
Y si posteriormente decide consultar, podremos realizar una valoración médica individualizada y trabajar sobre hábitos, ansiedad, impulsividad, automatismos y regulación emocional, utilizando el Método Acquistapace.
No siempre se puede cambiar todo de golpe.
Pero sí se puede empezar por algo muy concreto:
comprender mejor lo que está ocurriendo y decidir cuál es el siguiente paso.
CICAMA Valencia · Centro médico autorizado
Método Acquistapace