Cuando el juego se convierte en una forma silenciosa de escapar del malestar
No siempre se juega únicamente para ganar dinero.
A veces se juega para no pensar.
Para sentir emoción.
Para escapar del aburrimiento.
Para desconectar después de un día difícil.
Para dejar durante un rato fuera de la cabeza una preocupación, una discusión o una sensación de vacío.
Y ahí puede empezar a construirse una asociación importante:
malestar → juego → desconexión momentánea
El problema aparece cuando esa respuesta se repite y el juego empieza a convertirse en una de las principales formas de gestionar cómo te sientes.
En CICAMA Valencia trabajamos desde un enfoque centrado en la persona, no únicamente en la conducta.
Realizamos una valoración médica individualizada y trabajamos factores relacionados como ansiedad, estrés, impulsividad, automatismos, hábitos y regulación emocional.
En este enfoque utilizamos el Método Acquistapace, una experiencia multisensorial y no farmacológica orientada especialmente a estos factores.
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CICAMA Valencia · Centro médico autorizado
A veces no juegas porque quieras ganar
Juegas porque durante un rato consigues dejar de pensar en lo que te preocupa.
Método Acquistapace · Ansiedad · Impulsividad · Regulación emocional
¿Qué ocurre emocionalmente antes de jugar?
Una pregunta muy útil es:
“¿Cómo me siento justo antes de empezar a apostar?”
Puede aparecer:
– Ansiedad.
– Estrés.
– Aburrimiento.
– Soledad.
– Enfado.
– Frustración.
– Tristeza.
– Preocupación.
– Sensación de vacío.
– Necesidad de excitación.
En algunas personas el juego proporciona durante un tiempo distracción, activación o sensación de escape.
Precisamente por eso puede resultar fácil repetirlo.
El juego deja entonces de ser únicamente entretenimiento y empieza a cumplir una función emocional.
Una lucha que muchas veces ocurre en silencio
El problema con el juego no siempre se ve desde fuera.
Una persona puede continuar trabajando, manteniendo sus responsabilidades y aparentemente llevando una vida normal mientras internamente piensa cada vez más en apostar.
Puede convivir con:
culpa
ansiedad
necesidad de recuperar pérdidas
promesas de no volver a jugar
nuevos impulsos
y la sensación de estar viviendo una situación que cada vez controla menos.
Esa lucha puede mantenerse durante mucho tiempo sin que las personas cercanas conozcan realmente lo que está ocurriendo.
Por eso reconocerlo y hablar de ello puede ser un primer paso importante.
Del alivio momentáneo al círculo emocional
Imaginemos esta secuencia:
estrés → apuesta → excitación → desconexión
Durante ese tiempo puede parecer que el problema desaparece.
Pero después pueden llegar:
– Pérdidas.
– Culpa.
– Discusiones.
– Preocupación económica.
– Arrepentimiento.
– Más ansiedad.
Entonces aparece todavía más malestar.
Y puede volver a surgir el juego como forma de escapar de él.
malestar → juego → consecuencias → más malestar → nuevo juego
Cuando esta secuencia se repite, ya no estamos hablando únicamente de una actividad de ocio.
Aburrimiento: un desencadenante que suele pasar desapercibido
No siempre existe un gran problema emocional detrás.
A veces simplemente hay demasiado tiempo vacío.
El móvil está cerca.
Hay una aplicación de apuestas.
Empieza un partido.
Y aparece una forma inmediata de generar emoción.
Con el tiempo puede consolidarse una respuesta automática:
si me aburro → juego
Esto puede hacer que actividades normales —ver una película, descansar, pasear o simplemente pasar una tarde tranquila— resulten menos estimulantes.
Por eso también interesa revisar cómo se organiza el tiempo y qué otras fuentes de interés, recompensa y bienestar existen en la vida cotidiana.
Cuando la ansiedad activa el impulso
En otras personas el juego aparece especialmente en momentos de nerviosismo.
La apuesta crea una atención muy intensa sobre algo concreto:
la cuota, el resultado, la siguiente jugada, el partido.
Durante un rato la preocupación original queda desplazada.
Pero eso no significa que la ansiedad haya desaparecido.
Simplemente ha cambiado el foco.
Cuando esta asociación se repite, puede resultar útil trabajar directamente sobre la ansiedad y la forma de responder a ella, en lugar de depender del juego para desconectar.
Buscar emoción también puede formar parte del patrón
Hay personas que no utilizan las apuestas para calmarse, sino precisamente para sentir más.
Buscan:
– Excitación.
– Riesgo.
– Intensidad.
– Anticipación.
– Adrenalina.
– Sensación de recompensa.
La incertidumbre del resultado puede convertirse en una fuente muy intensa de estimulación.
Por eso no todas las personas juegan por el mismo motivo.
Comprender qué proporciona emocionalmente el juego ayuda a entender mejor qué está manteniendo esa conducta.
“Sé que después me siento peor, pero en ese momento no pienso”
Esta frase resume muy bien el papel de la impulsividad.
La decisión racional puede estar perfectamente clara:
“Hoy no voy a jugar.”
Pero después aparece una emoción intensa, aburrimiento, una preocupación o un estímulo relacionado con el juego.
Y la decisión cambia rápidamente.
La reflexión llega después.
Por eso existe una diferencia importante entre:
saber lo que quieres hacer
y
ser capaz de mantenerlo cuando aparece el impulso.
Método Acquistapace
Trabajar ansiedad, impulsividad, hábitos y respuestas automáticas
El Método Acquistapace forma parte activa del enfoque de CICAMA.
Consiste en una experiencia multisensorial y no farmacológica que utilizamos especialmente en el trabajo sobre:
– Ansiedad.
– Impulsividad.
– Automatismos.
– Hábitos.
– Estrés.
– Regulación emocional.
– Sensación de control.
Las sesiones son individuales y se adaptan a la situación de cada persona.
No planteamos el cambio simplemente como:
“Tienes que dejar de jugar.”
El objetivo no es únicamente modificar una conducta.
También es trabajar sobre aquello que puede estar detrás —ansiedad, impulsividad, automatismos, estrés o necesidad de evasión— y favorecer nuevas formas de relacionarse con las emociones y con la vida cotidiana.
Identificar los desencadenantes emocionales
Puede ser útil observar:
¿Cuándo aparecen más ganas de jugar?
¿Qué estaba haciendo antes?
¿Cómo me sentía?
¿Había discutido con alguien?
¿Estaba aburrido?
¿Había tenido un día difícil?
¿Me sentía solo?
¿Estaba intentando dejar de pensar en algo?
Ese análisis permite encontrar patrones que muchas veces pasan desapercibidos.
Y cuando empiezas a reconocerlos, también puedes empezar a construir respuestas diferentes.
Construir otras formas de desconectar
Si el juego ha ocupado durante mucho tiempo el papel de evasión, recompensa o excitación, quitarlo sin sustituir esa función puede dejar un vacío.
Por eso también puede ser importante recuperar:
– Actividad física.
– Relaciones sociales.
– Hobbies.
– Rutinas.
– Descanso.
– Actividades gratificantes.
– Técnicas de regulación emocional.
– Espacios reales de desconexión.
– Nuevos proyectos e intereses.
El objetivo no es llenar cada minuto.
Es conseguir que el juego deje de ser la vía principal para cambiar cómo te sientes.
Recuperar equilibrio emocional
Cuando una conducta empieza a ocupar demasiado espacio, otras partes de la vida pueden ir quedando desplazadas.
Relaciones.
Intereses.
Rutinas.
Proyectos.
Tiempo en familia.
Descanso.
Bienestar.
Trabajar sobre el problema no debería significar únicamente pensar:
“Tengo que dejar de jugar.”
También puede significar recuperar mayor equilibrio emocional y otras formas de afrontar el malestar, el aburrimiento o la necesidad de desconexión.
¿Cuándo conviene revisar esta relación con el juego?
Puede ser buen momento si:
– Juegas especialmente cuando estás ansioso o estresado.
– Utilizas las apuestas para olvidar problemas.
– Cuando te aburres acabas automáticamente jugando.
– Necesitas apostar para sentir emoción.
– Después de una discusión buscas el juego.
– Te cuesta tolerar estar tranquilo sin estímulos.
– Te has propuesto parar pero vuelves en momentos de malestar.
– Tu estado emocional empieza a depender demasiado del juego.
– El juego ocupa cada vez más espacio en tu vida.
No es necesario esperar a que existan grandes pérdidas económicas para preguntarte qué función está cumpliendo.
¿Qué podemos trabajar desde CICAMA?
En CICAMA Valencia podemos realizar una valoración médica individualizada y trabajar especialmente sobre:
Ansiedad y estrés
Para identificar situaciones emocionales relacionadas con determinadas conductas.
Impulsividad
Para trabajar la dificultad de mantener una decisión cuando aparece un estímulo o una emoción intensa.
Automatismos
Para reconocer secuencias que se repiten casi sin reflexión.
Regulación emocional
Para desarrollar respuestas diferentes frente al malestar, la frustración o el aburrimiento.
Hábitos y estilo de vida
Sueño, actividad física, rutinas, ocio y organización del tiempo.
Método Acquistapace
Como experiencia multisensorial y no farmacológica integrada dentro del trabajo sobre estos factores.
Seguimiento individualizado
Para valorar la evolución y consolidar los cambios trabajados.
Entender por qué juegas puede ser tan importante como saber cuánto juegas
Dos personas pueden apostar cantidades parecidas y hacerlo por motivos completamente distintos.
Una busca recuperar pérdidas.
Otra escapar de la ansiedad.
Otra combatir el aburrimiento.
Otra sentir excitación.
Por eso no basta con mirar únicamente el dinero.
También merece la pena preguntarse:
“¿Qué estoy buscando cuando juego?”
Si sientes que las apuestas se han convertido en una forma habitual de manejar cómo te sientes, en CICAMA podemos ayudarte a comprender esos patrones y trabajar los factores emocionales, los hábitos y la impulsividad relacionados.
El Método Acquistapace forma parte activa de este trabajo.
Recuperar el control también significa recuperar espacio para otras emociones, relaciones, intereses y proyectos que el juego había ido desplazando.
CICAMA Valencia · Centro médico autorizado
Método Acquistapace